VOLVEMOS A CASA LUEGO DE UNA TRAVESÍA ENRIQUECEDORA.

Una semana después del comienzo de nuestra travesía que nos llevó desde Marrakech al corazón del Sahara atravesando la cordillera del Atlas, hemos regresado a nuestros hogares con la sensación de haber vivido una de las experiencias más bellas y profundas que se puedan contar.
La increíble belleza del entorno, las dunas sin fin, el colorido de sus pueblos y la amabilidad de sus gentes hacen de Marruecos un lugar donde la magia y la ensoñación están presentes todo el tiempo.
Pero Marruecos es también un país de contrastes. Y ese contraste es más marcado en la relación existente entre los animales y los seres humanos. Si bien esta relación pasa mayoritariamente por el trabajo de los animales, esto no es motivo para que los mismos no reciban todos los cuidados necesarios para una existencia en condiciones.
Es más, al ser ellos una ayuda primordial para la realización de tareas que los humanos tienen que hacer para su subsistencia básica, eso los hace merecedores de un tratamiento que excede el de una simple “herramienta” de trabajo.
En definitiva, la travesía que hemos realizado demuestra una vez más el arduo trabajo que nos queda por delante para poder mejorar las relaciones entre animales y humanos.
















